REFLEXIONES
El trabajo que llevo desarrollando hasta hora, considero es primordialmente un trabajo de investigación, no sólo sobre la materia sino también sobre el concepto de lo que pretendo comunicar.
Desde mi punto de vista, en un entorno saturado de información, mensajes y comunicación, ha surgido en mà la necesidad de crear el concepto de ?no comunicación?, es decir descargar de todo mensaje a la obra plástica para convertirla en obra en sà misma, sin ningún tipo de referente social, descargarla de toda idea crÃtica que pueda llevar a pensar más allá de la propia experiencia de la contemplación y disfrute del percibir. Pensamos, pensamos a todas horas, nos bombardeamos constantemente con ilaciones cerebrales imposibles de parar.
Creemos a veces, que nuestra función de artista es hacer pensar al espectador, y es donde yo me pregunto, ¿qué me hace creer que el espectador no piensa? ¿puedo considerarme yo catalizador de sus procesos? ¿no estamos rayando la arrogancia? Probablemente si mi objetivo final fuera el mover pensamientos en masa, utilizarÃa otros medios de expresión: literatura, prensa, publicidad, etc.. Pretendo buscar el aspecto vacÃo de la plástica, el aspecto de ?no ser, para ser?, no buscar argumentos que justifiquen lo que hago, sino conseguir que lo que hago se argumente por sà mismo.
PodrÃa definir mi obra como un oasis en medio de un devenir de conflictos, una pausa, un parar. Para ello, busco formas simples, colores planos, intensos, todo elemento que me permita concentrarme en el hecho de producir el acto visual en sà mismo, liberarme por un momento de la crisis permanente y abandonarme a la experiencia de percibir, sólo percibir. A veces tengo la sensación de que mi función como artista, de que la función del artista, es ofrecer la posibilidad de encontrar ese paréntesis mental que nos permita conectar por un momento con nuestras sensaciones más internas, con la pequeña sorpresa de encontrar algo limpio, luminoso, grácil que nos haga disfrutar; esto no significa ignorar el mundo que nos rodea, ni el mundo interior que nos satura, no, es buscar un poco de belleza, un poco de equilibrio a nuestro alrededor: hacernos el pequeño favor de rodearnos de objetos, de imágenes agradables, de sensaciones simpáticas que nos permita una experiencia más positiva, porque la realidad ya se ocupa de ponernos las cosas muy claras o tal vez demasiado oscuras.
De alguna manera, creo estar redactando los principios de una utopÃa, mi propia utopÃa. De alguna manera pienso, ?señores, ésto es lo que es, no nos esforcemos en recalcarlo, busquemos, si acaso, la manera de mitigarlo?.
